20 de mayo de 2007

ainda está por vir

Vinte e Zinco, adaptación de una novela del escritor mozambicano Mia Couto, en el Teatro Nacional D. Maria II de Lisboa. La obra es una trasposición más que una adaptación, puesto que los propios personajes se desdoblan en narradores, tratando de mantener la mayor fidelidad al texto novelístico, lo cual es útil en términos de comunicación de ideas y acontecimientos, aunque poco hábil en términos dramatúrgicos. Cuenta la historia de un agente de la PIDE (la policía política del salazarismo) en Mozambique, en los días de la Revolución de los Claveles.

La pieza expresa con acierto la crudeza de las relaciones entre los colonos portugueses y los colonizados negros, la humillación cotidiana y el recurso a la tortura del régimen fascista, y lo hace mediante excelentes interpretaciones, así como con cuadros de danza contemporánea que ilustran la violencia y el terror. La arrogancia y el abuso de poder en Mozambique se quiebran con la revolución en Lisboa, el mundo de los represores se viene abajo también en las colonias, aunque no de manera tan drástica como en la metrópoli. Y con el derrumbe, los verdugos se convierten en niños atormentados por su pasado. Sin embargo, todavía pasaría más de un año hasta que Mozambique alcanzase su independencia, el 25 de junio de 1975.

Conquistada la libertad, la pobreza y la injusticia se obstinaría en Mozambique, donde muchos siguen viviendo en casas con tejado de zinc (zinco, de ahí el juego de palabras del título). Como repite el personaje de la hechicera africana, “Vinte e cinco é para vocês que vivem nos bairros de cimento. Para nós, negros pobres que vivemos na madeira e zinco, o nosso dia ainda está por vir”. Y así es: entonces y ahora, su día todavía está por llegar.

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